La sandía
se considera originaria de países de Africa tropical y
su cultivo se remonta desde hace siglos a la ribera del Nilo,
desde donde se extendió a numerosas regiones bañadas
por el mar Mediterráneo. Los pobladores europeos fueron
quienes la llevaron hasta América, donde su cultivo se
extendió por todo el continente. Hoy en día es una
de las frutas más extendidas por el mundo, y los principales
países productores son: Turquía, Grecia, Italia,
España, China y Japón.
Esa deliciosa y jugosa fruta roja en su interior llena de dulzura y beneficios para la salud, cuenta con muchísimas propiedades que ayudan al cuerpo humano. Funciones como:
- Antioxidante ya que el color rosado de su pulpa se debe a la presencia del pigmento licopeno.
- Posee propiedades depurativas.
- Es recomendable en problemas renales o de las vías urinarias.
- Importante tomarla en cuenta al momento de adelgazar.
- Su consumo produce sensación de saciedad.
- Su contenido en fibra ayuda a limpiar los intestinos.
- Favorece la eliminación de residuos tóxicos.
- Posee propiedades depurativas.
- La sandia calma la sed.
- Ayuda a mantener la presión arterial en control.
La sandía
es una fruta que se conserva en perfecto estado durante dos semanas
si se mantiene a una temperatura regular.
Debido a que es muy sensible al frío no debe mantenerse
a temperaturas inferiores muy bajas. Su gruesa corteza le
permite aguantar en buenas condiciones durante bastantes días
a temperatura ambiente. Muchas sandías
se embarcan sin enfriamiento o sin refrigeración y se les
mantiene así durante el tránsito, por lo que deben
venderse rápidamente pues su calidad se reduce muy rápido
en estas condiciones.
Además se dice, que las personas que comen sandía con frecuencia dan besos más dulces.
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