jueves, 20 de octubre de 2011

Descanso sobre nube de algodón

Una almohada o cabecera es una pieza mullida en la que se apoya la cabeza durante el sueño. La almohada se coloca sobre el colchón, en la parte superior de la cama y se viste a juego con ésta. Su objeto es mantener recta la columna vertebral rellenando la concavidad del cuello para relajar la nuca, evitar tensiones musculares, disminuir el estrés acumulado durante el día y ayudar a conseguir un sueño tranquilo.

Su nombre proviene del árabe estándar mijadda: almohadón o cojín. La raíz de esta palabra es jadd (lado o mejilla), así que se relaciona semánticamente con el hecho de apoyar la mejilla o descansar de lado.



Las almohadas al principio fueron usadas por la clase alta, y han sido encontradas en tumbas del Egipto Antiguo. La dificultad de tintes sofisticados y técnicas de costura conduce al desarrollo de almohadas como una forma de arte, con almohadas sumamente decoradas fueron originarias de China y llegaron siglos después a la Europa Medieval. Con la Revolución industrial llegó la fabricación en serie de piezas textiles decoradas, que acabaron por extenderse a las almohadas. Las almohadas tradicionales chinas son cajas hechas con materiales duros como la piedra, la madera, el metal, o la porcelana en vez de rellenas de tela.

A ellas, se suele añadir como parte de la ropa de cama una funda externa lavable. Sin éste necesario implemento, el sueño no descansaría igual.

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